La candidatura propone una Federación que tome decisiones desde el terreno, cuide el dinero público con buen gobierno, apoye de verdad a clubes y academias, y use la tecnología para simplificar la vida del federado.
La esencia de la candidatura se resume en cuatro ideas principales que ordenan todo el programa y definen el modelo de Federación que se propone.
La Federación debe explicar qué hace, cómo lo hace y con qué criterio toma cada decisión. La confianza solo se construye con cuentas claras, procesos comprensibles y una gestión coherente con el interés general del pádel valenciano.
Las voces que están en el día a día del pádel deben influir de verdad en la dirección federativa. Las decisiones más acertadas son las que nacen de quienes conocen la realidad de los clubes, las pistas, los torneos y el trabajo diario.
La estructura debe captar más recursos para crecer sin cargar más al club o al federado. Una Federación moderna no puede depender solo de cuotas y cánones, sino de una estrategia activa de financiación, alianzas y captación de oportunidades.
La Federación debe usar datos, automatización e innovación para funcionar mejor. La tecnología no es un complemento, sino una herramienta para simplificar procesos, mejorar la experiencia del usuario y tomar decisiones más inteligentes.
Seis líneas maestras resumen la hoja de ruta del programa y permiten entender de forma inmediata cómo se organizará el proyecto.
Una Federación que organiza desde dentro, no que impone desde arriba. El objetivo es construir un modelo de gestión abierto, participativo y conectado con la realidad de clubes, jugadores y entrenadores.
Presencia efectiva en Castellón, Valencia y Alicante con responsables de zona. El pádel valenciano debe crecer de forma equilibrada en las tres provincias, con una estructura cercana y operativa.
Órganos activos que trasladan al centro lo que ocurre en el terreno. Los comités deben aportar experiencia real, criterio técnico y capacidad de orientar las decisiones federativas.
Un presidente que coordina y una Junta que ejecuta con funciones claras. El liderazgo debe ser ordenado, estructurado y apoyado en equipos de trabajo definidos.
Más profesionalización interna, más agilidad y más presencia fuera de la oficina. La administración debe estar al servicio del pádel, no convertirse en una carga para el sistema.
Cuentas claras, decisiones explicadas y control real de la gestión. La transparencia debe ser una forma de trabajar, no una obligación formal.
Cada propuesta combina una explicación breve de entrada con un desarrollo completo desplegable, para facilitar una lectura rápida sin perder profundidad.
Uno de los principales problemas estructurales de la Federación en su modelo actual es la desconexión entre la toma de decisiones y la realidad diaria del pádel. La gestión se ha desarrollado desde un enfoque centralizado, con poca permeabilidad hacia lo que sucede en clubes, academias, competiciones y entorno amateur. Este modelo genera decisiones alejadas del contexto real, pérdida de confianza del ecosistema, sensación de falta de escucha, intervencionismo en ámbitos donde no corresponde, y una estructura que reacciona tarde con poca sensibilidad a las necesidades del sector.
El proyecto propone un cambio profundo: “La Federación no debe dirigir el pádel desde arriba, debe organizarlo desde dentro.” Pasamos de un modelo vertical, cerrado e intervencionista a uno abierto, participativo, no intervencionista y conectado con el territorio. No intervencionismo no significa ausencia de liderazgo, sino liderazgo inteligente. Evitamos competir con academias en formación de jugadores, centralizar talento, imponer modelos únicos o interferir en dinámicas de mercado. En su lugar, ordenamos, facilitamos, coordinamos y apoyamos. En menores, el modelo debe basarse en becas y meritocracia, con respeto absoluto a las academias.
La Federación debe construir una cultura interna de cercanía, agilidad, escucha activa, responsabilidad y transparencia. El rol institucional debe ser el de organizador del sistema, facilitador del crecimiento, garante de la equidad y punto de encuentro del ecosistema.
“No venimos a controlar el pádel, venimos a ordenarlo y hacerlo crecer.”
El desarrollo del pádel en la Comunidad Valenciana no ha sido equilibrado territorialmente porque existe una concentración histórica de actividad, influencia y capacidad de decisión en determinadas zonas geográficas, lo que genera desigualdad concreta en el desarrollo deportivo entre provincias, falta de representación efectiva en áreas periféricas, menor acceso equitativo a los recursos federativos y una percepción generalizada de distancia entre la Federación y el territorio real donde se juega el pádel cada día. El pádel valenciano no puede crecer si no crecen por igual sus tres provincias. Este principio estratégico obliga a garantizar presencia física real, capacidad operativa de ejecución inmediata y conexión directa con el entorno local de clubes, academias y jugadores.
Establecemos una red territorial organizada en tres niveles jerárquicos perfectamente definidos: Castellón, Valencia y Alicante, con delegados provinciales y responsables de área que detectan necesidades locales, coordinan actividad, trasladan información a la estructura central y ejecutan acciones concretas en su demarcación. Este modelo genera proximidad, conocimiento profundo del territorio, capacidad de respuesta rápida y crecimiento homogéneo, evitando desequilibrios históricos.
El modelo territorial no funciona aislado sino integrado: comunicación constante con la Junta Directiva a través de una plataforma digital unificada, alineación estratégica permanente con los objetivos globales del programa electoral y coordinación directa con los comités sectoriales. El impacto esperado es el crecimiento homogéneo del pádel en las tres provincias, mayor implicación de los clubes locales, aumento sostenido de la actividad competitiva territorial, mejora directa en las licencias por percepción de servicio cercano y reducción definitiva de los desequilibrios históricos.
“La Federación estará en Castellón, en Valencia y en Alicante con la misma intensidad.”
Uno de los déficits más graves y estructurales en las federaciones deportivas tradicionales es la falta absoluta de conexión entre quienes toman las decisiones estratégicas y quienes viven el pádel en su día a día más real: entrenadores, gerentes de clubs, jugadores y academias. Esa desconexión provoca decisiones técnicas poco ajustadas, pérdida de eficacia y una percepción de que la Federación funciona desde un despacho.
Por eso proponemos una estructura de comités especializados que funcionen como órganos consultivos activos y ejecutivos, no decorativos. Los comités de competición, formación, menores, inclusión, jueces y árbitros, academias, clubes y jugadores deben integrar perfiles activos del sector y representantes de las tres provincias. Su función es detectar problemas operativos, proponer soluciones viables, validar líneas estratégicas y aportar inteligencia colectiva al sistema federativo.
La naturaleza de estos comités debe ser radicalmente práctica: estructuras de consulta real con poder vinculante en propuestas técnicas, fuentes permanentes de información estratégica extraída del terreno y herramientas activas de mejora continua que retroalimenten todo el sistema. Su relación con la Junta Directiva debe ser simbiótica: la Junta escucha, interpreta y ejecuta; los comités analizan, proponen y orientan.
“La Federación escuchará a quienes realmente sostienen el pádel.”
En muchos modelos federativos la figura del presidente concentra excesivo poder de decisión, especialmente en ámbitos deportivos y operativos, generando personalismo en la gestión, falta de continuidad en proyectos, decisiones poco contrastadas, dependencia excesiva de una sola persona y estructuras poco profesionales. La Junta Directiva, frecuentemente, adopta un rol más representativo que operativo.
Proponemos un liderazgo coordinador, no intervencionista, estratégico y basado en información real. El presidente debe liderar la Junta, coordinar los comités, garantizar coherencia entre áreas y representar institucionalmente a la Federación. La Junta Directiva debe convertirse en un equipo de trabajo real, con responsabilidades definidas y áreas asignadas, para mejorar la ejecución, evitar duplicidades y reducir el personalismo.
La toma de decisiones debe basarse en información del territorio y de los comités, análisis de datos, consenso interno en la Junta y una decisión final coordinada. El sistema debe evitar depender de una sola persona mediante procesos claros, roles definidos y una estructura estable. El impacto esperado es un conjunto de decisiones más coherentes, mayor estabilidad, profesionalización de la gestión y una mejor ejecución.
“El liderazgo no se mide por cuánto decide una persona, sino por cómo funciona el equipo.”
Uno de los grandes problemas de las federaciones es la falta de una estructura administrativa profesionalizada orientada a resultados. Procesos lentos, funciones mal definidas, sobrecarga de tareas básicas y ausencia de equipos especializados en subvenciones o comunicación limitan la capacidad de crecimiento y reducen la eficacia global del sistema.
La respuesta pasa por organizar la estructura interna en áreas funcionales claras: subvenciones y ayudas, comunicación y redes, y administración operativa. A esto se suma la digitalización de procesos, la reorientación del equipo humano hacia el territorio y una cultura de servicio que convierta a la Federación en una estructura más cercana, más rápida y más útil para clubs, jugadores y entrenadores.
La administración no debe ser un freno, sino un motor silencioso que permita que todo funcione. El objetivo es construir una estructura eficiente, especializada, orientada a resultados y alineada con el crecimiento del pádel. El personal debe pasar de un trabajo excesivamente interno a un trabajo de campo, con contacto directo con los clubes, resolución de problemas, apoyo operativo e implementación de proyectos.
“Una Federación moderna no solo tiene buenas ideas, tiene la estructura para ejecutarlas.”
Uno de los principales factores que generan desconfianza en muchas estructuras federativas es la falta de transparencia real en la gestión. Aunque formalmente se cumplan requisitos legales, en la práctica la información económica no siempre es accesible o comprensible, los procesos de decisión no están claros y el ecosistema no siente que tenga acceso real a lo que ocurre dentro de la Federación.
El objetivo es construir una Federación transparente, auditada, comprensible, accesible y responsable. La transparencia económica debe ser real, con publicación periódica de presupuestos anuales, ingresos y gastos, origen de los fondos y destino de los recursos, siempre de forma entendible y no solo formal. A esto debe sumarse una auditoría externa periódica, una revisión interna de los procesos y un control riguroso de la ejecución presupuestaria.
Las decisiones relevantes deben quedar documentadas con criterios claros y públicos, y el acceso a la información debe ser sencillo para clubes, jugadores y técnicos, incluyendo calendario a dos años vista, criterios de selección transparentes, funcionamiento de competiciones y normativa unificada en un solo clic. También debe existir un buzón activo de participación, con respuesta rápida y trazabilidad total, así como un código de buenas prácticas y mecanismos de prevención de conflictos de interés.
Creemos en una Federación donde la transparencia no sea una promesa, sino una práctica diaria.
El modelo económico tradicional de muchas federaciones presenta limitaciones claras: dependencia de ingresos poco escalables, costes que frenan la actividad de clubes y torneos, estrategia débil de patrocinios y poca conexión entre el crecimiento del deporte y los ingresos generados. Eso genera un modelo rígido, limitado y poco alineado con la realidad del pádel actual.
Nosotros creemos en algo mucho más simple: la Federación debe crecer cuando el pádel crece. Por eso planteamos un modelo económico basado en el valor de las licencias, no en subir su precio, sino en hacer que realmente aporten valor mediante rankings útiles, competiciones equilibradas, torneos abiertos y continuidad competitiva. Que federarse tenga sentido.
Al mismo tiempo, es clave reducir poco a poco la dependencia de los cánones y trabajar en una estrategia sólida de patrocinio, con acuerdos a largo plazo, activaciones reales y una presencia constante dentro del ecosistema federativo. Estas medidas deben estar complementadas con la búsqueda de subvenciones alineadas con la inclusión, formación y deporte base. El objetivo es un modelo sostenible, equilibrado y útil para todo el ecosistema, que genere valor real a los clubes.
No queremos una Federación que cobre más, queremos una Federación que genere más valor.
Uno de los problemas más repetidos en el entorno federativo es la sensación de distancia entre la Federación y el ecosistema real del pádel. Los clubes no se sienten acompañados, los jugadores no perciben valor claro en estar federados, los entrenadores no encuentran apoyo y la comunicación institucional es escasa o poco útil para sus necesidades concretas.
La Federación debe estar donde está el pádel: en los clubes, en las pistas y en las personas. La relación con los clubes debe ser directa y constante, con atención operativa y acompañamiento real en torneos, ligas y gestión diaria. La relación con los jugadores debe construirse sobre utilidad, experiencia competitiva mejorada y beneficios reales: cuadros equilibrados, ranking útil, seguro mejorado y acceso a servicios. La relación con los entrenadores debe basarse en escucha activa, formación y apoyo profesional.
Todo ello debe acompañarse de una presencia activa en el territorio, con visitas a clubes, contacto continuo y apoyo directo en eventos. La Federación no debe esperar a que la llamen: debe estar presente. También debe existir un canal de comunicación directa, un buzón visible y un sistema de seguimiento de incidencias que ofrezca soluciones reales. La Federación no solo organiza competiciones, también conecta personas y construye comunidad.
Queremos una Federación cercana, útil y presente en el día a día del pádel.
La Federación necesita adaptarse a una realidad en la que el usuario es digital, la información debe ser inmediata y la eficiencia operativa depende de la tecnología. Los procesos actuales son lentos, poco intuitivos y generan fricción innecesaria en la experiencia diaria de clubes y jugadores.
La respuesta pasa por una digitalización integral de procesos, una plataforma única para licencia, torneos, ranking y normativa, y el uso estratégico de inteligencia artificial para automatizar tareas, analizar datos y optimizar la toma de decisiones. La tecnología no sustituye a las personas: las redefine. Debe liberar tiempo para el trabajo en territorio, facilitar el contacto con los clubes y mejorar la experiencia de usuario en toda la Federación.
El objetivo es transformar la FPCV en una estructura digitalmente nativa, eficiente, automatizada y preparada para el futuro del pádel valenciano. El impacto esperado es una mayor eficiencia operativa, una experiencia de usuario mejorada, una reducción significativa de costes administrativos, un aumento de la participación digital y una imagen institucional más moderna.
Queremos una Federación moderna, eficiente y preparada para el futuro.